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Introducción
El cambio más dramático que se ha vivido en el mundo de los negocios
en las últimas décadas es el aumento exponencial de ofertas, tanto de
productos como de servicios. Al mismo tiempo la economía se ha globalizado
obligando a las empresas a internacionalizar su actividad y, a su
vez, esa internacionalización ha provocado un efecto multiplicador, una
verdadera explosión de ofertas “de todo el mundo en todo el mundo”.
En este contexto, en el que sobrevivir ya es un logro, las empresas y
productos “viajan”de país en país con sus propios méritos y habilidades;
pero acompañadas de una referencia permanente, el “Made in ...”, entendido
como los productos fabricados y los servicios prestados por las marcas
vinculadas a un país con independencia de su origen geográfico. Por
eso, las percepciones que los clientes internacionales tengan del “Made
in ...” son fundamentales,puede ser un valor añadido o un lastre para la
competitividad internacional.
Así, en un nuevo contexto mucho más complejo, “conocer al cliente”
y orientar la oferta sólo a satisfacer sus necesidades y deseos no es
suficiente. Todos los competidores de todos los países tienen la capacidad
de hacerlo bien,si lo estudian profesionalmente.La información está
al alcance de cualquiera.
Lo que hay que lograr es que sea el cliente el que “conozca nuestra
oferta”, que nos distinga y nos prefiera entre la multitud de ofertas que
bombardean a los mismos clientes potenciales;reclamando cada una para
sí el mérito de ser “la mejor”. Hoy pues, el objetivo de una estrategia
competitiva eficaz es lograr un posicionamiento preferencial en la mente
de los clientes actuales y potenciales.Por eso,el “Made in ...” juega un
papel crucial en la competitividad de las empresas.
Los países que han logrado crear percepciones positivas tienen ventajas
competitivas que añaden valor a sus productos o servicios. Por el
contrario cuando no hay percepciones,o estas son negativas,la penetración
y permanencia de sus ofertas y servicios tiene que superar una barrera
que puede ser más alta que la técnica.
Pero la aportación del “Made in...”no suele ser igual en todos los sectores.
Su influencia será positiva o negativa según la línea de productos
o servicios que se esté promocionando. Ningún país ofrece una “marca
paraguas” capaz de cubrir todo el espectro de actividades posibles.
Tomando como ejemplo el sector del automóvil se pueden mencionar
los siguientes ejemplos:
“Made in Germany” se relaciona con automóviles de gama alta; por
eso Mercedes Benz, BMW, Audi, Porsche e, incluso, Volkswagen tienen
éxito, encajan en las percepciones de su país de origen.
“Made in Corea” se relaciona con automóviles de gama baja;por eso
Hyundai y Daewoo se venden por precio. (Aunque Corea es un buen
ejemplo del gran riesgo que supone competir solo por precio).
“Made in Japan” se relaciona con automóviles de excelente relación
calidad/ precio, por eso Toyota y Honda tienen éxito.
“Made in Sweeden” gracias a Volvo se relaciona con coches seguros,
lo que beneficia a la otra marca sueca SAAB.
Pero,por ejemplo,ninguno de esos países es considerado líder en el mundo
informático,ni en moda y confección o en alimentación y bebidas.
Si se comparan los países con corporaciones empresariales se podría
decir que el “Made in...” es la referencia para los distribuidores, los integradores
y prescriptores de opinión, es la “marca corporativa”. Así como
las marcas de productos y servicios y/o empresas lo son para los compradores
finales.
La clave está en sintonizar las percepciones de las marcas y empresas
con las del “Made in…”. De esta forma se genera una sinergia que
produce un efecto multiplicador.
Hoy, la marca de un país es, cada vez más, un concepto estratégico
ligado fundamentalmente a la capacidad de sus productos y servicios
para penetrar en otras economías:aquello que el “Made in...” aporta como
valor añadido.
La imagen exterior de un país está relacionada cada día más, con
la posición de poder de ese país en el mundo –poder económico, fundamentalmente–.
Y los factores extraeconómicos, como son los factores
institucionales y políticos, culturales y sociales tienen aplicación
práctica si redundan en el bienestar de sus habitantes, es decir, si crean
riqueza. Es decir, si al final logran influir, directa o indirectamente,
en lo económico.
Conscientes de esta situación,los responsables de instituciones públicas
y privadas y, también, el resto de la sociedad civil española están
abocados a trabajar para crear unas percepciones diferenciales y positivas
de España en todo el mundo.
Así, la vinculación de España va creciendo en importancia en sectores
tradicionalmente alejados de su imagen, como son las telecomunicaciones,
los servicios financieros y la energía, especialmente las energías
renovables, incluso la moda, aunque sigue siendo más estrecha la
asociación con lo lúdico,como el turismo,el patrimonio cultural e histórico
y la gastronomía.
Pero la imagen es una percepción de la realidad,no es la realidad misma.
Es preciso aprovechar las herramientas con las que cuenta España
para reconstruir su “Made in Spain”. En estas páginas se realiza un breve
recorrido por un conjunto de factores que caracterizan la presencia
de España en el mundo (factores económicos fundamentalmente, pero
también políticos y culturales), sin pretender con ello realizar una valoración
precisa del “Made in Spain”. Lo que se busca es hacer una aproximación
a un inventario de los recursos objetivos con los que España
cuenta para estar presente en el mundo.
Sin duda, es un país que en los últimos 40 años ha tenido una evolución
más que destacada en el contexto europeo y también mundial.
Algunos hechos relevantes que lo certifican son:
España es uno de los países que más y mejor ha evolucionado en los
últimos 25 años, hasta convertirse en uno de los más abiertos y prósperos
de Europa.
En los últimos años,España ha liderado el crecimiento económico de
los grandes países en la Euro zona, consolidando sus equilibrios macroeconómicos
con descensos significativos de los tipos de interés reales,
de la deuda externa, la tasa de inflación y el desempleo.
Las últimas proyecciones del FMI y la OCDE indican que la economía
española continuará creciendo en los próximos años a un ritmo muy superior
que sus socios de la UE-15.
La Historia, los lazos y legados culturales más una posición geoestratégica
privilegiada hacen de España el mejor enlace entre Europa y
Latinoamérica, el Norte de África y Oriente Medio. España es así un
“puente” para llegar a más de 1.000 millones de clientes potenciales.
España es el nexo natural de unión entre Europa y Latinoamérica por
su idioma común y su profunda relación cultural y empresarial.También
las empresas españolas han tomado posiciones importantes en Europa,
EE.UU. y Asia.
Las multinacionales españolas son líderes reconocidos en todo el mundo
en infraestructuras, servicios públicos, telecomunicaciones y banca.
Los principales aeropuertos del Reino Unido son gestionados por una empresa
española, incluida en este libro, que a su vez es la primera empresa
del mundo.
La proximidad y excelentes conexiones con África y Oriente Medio
de los puertos de Algeciras,Valencia y Barcelona hace que las relaciones
comerciales con esas regiones sean muy fluidas.
Según la UNESCO,España es el segundo país con más lugares declarados
“Patrimonio de la Humanidad”, al disponer de 37 (Italia posee 39)
de los 788 que hay en el mundo.
Estos y otros hechos han situado a España en los primeros puestos
de muchos rankings,colocándola en una posición más que relevante en
el contexto mundial:
Indicativos del Protagonismo Mundial de España
El 8º PIB del mundo.
La 8ª economía entre los países de la OCDE.
El 6º exportador de Servicios Comerciales.
El 16º exportador de mercancías.
El 4º exportador de libros.
El 6º inversor internacional.
El 2º inversor en Latinoamérica, tras EE.UU.
El 1º productor y exportador de aceite de oliva del mundo.
El 3º productor y exportador de vino del mundo.
El 1º productor y exportador de vino espumoso (méthode champenoise)
del mundo.
El 3º fabricante de automóviles de Europa, tras Alemania y Francia.
El 2º destino turístico del mundo (60 millones de turistas/año),después
de EE.UU.
El 3º productor y exportador de zapatos del mundo.
El 2º en esperanza de vida, después de Japón.
El 5º en seguridad ciudadana entre los países OCDE,después de Islandia,
Luxemburgo, Japón y Reino Unido.
Fuentes:World Bank Development Indicators 2006, Organización Mundial del Comercio (WTO) Informe 2006, Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (2006), Organización Mundial de Turismo (WTO) Informe 2006, Organización Mundial de la Salud (WHO), 2006.
Así pues, la solvencia de un país es un pilar básico de su imagen ante
el mundo, y la incorporación de España a la Unión Europea ha contribuido
no sólo a la consolidación de la economía española, sino que ha
acelerado su proceso de internacionalización.
Pero, lamentablemente las percepciones que los líderes de opinión
del mundo tienen de España no coinciden con esa realidad que los datos
demuestran.
En los rankings de países que se publican anualmente, desde el que
elabora el World Economic Forum para la reunión anual en Davos a los
de las Consultoras Multinacionales,se ve con claridad que la “percepción”
en lo relacionado con lo económico y empresarial está muy por debajo
de la realidad.
España es percibida, principalmente, como el país preferido por los
europeos para sus vacaciones o viajes turísticos. A lo sumo se le reconoce
alguna preponderancia en lo relacionado con lo lúdico; pero no con
lo empresarial.
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