Desde su presentación en 1954, se convirtió en un símbolo del vino español y del Mediterráneo.Elaborado a partir de uvas autóctonas, Garnacha y Cariñena, su gran temperamento y carácter lo hacen un complemento ideal para la cocina española tradicional de platos rústicos y muy abundantes.
Su nombre surge por la relación entre el toro y el vino en la antigüedad. Para los griegos el toro simbolizaba la cultura del vino, evocando la energía que aporta esta bebida tras el misterioso proceso de la fermentación.
En la década de 1970, Sangre de Toro consolidó su presencia internacional. Se implantó en 50 países de los cinco continentes destacando Alemania, Canadá, Finlandia, Reino Unido, Italia, Holanda, Suiza, EE.UU. y Japón.
Cuando cumplió 30 años ya estaba presente en 100 países y era uno de los iconos más representativos del vino de España.
El tiempo le ha hecho un vino contemporáneo, maduro, aterciopelado, elegante y con cierta complejidad. Se ha ganado el derecho de ser el compañero ideal para la comida mas tradicional y la más actual, como las “tapas españolas” con sus infinitas posibilidades de creatividad. Hoy se puede encontrar en cualquier rincón del mundo. Desde Shangai a la Isla de Pascua y desde Bombay a Moscú. En Spitsbergen,dentro del Círculo Polar Ártico, hay una taberna que expone sus botellas y es uno de los más solicitados en los hoteles del Cabo de Hornos, en el extremo sur de América.